En una sartén con un poco de mantequilla, saltea los boletus hasta que suelten el agua y estén bien cocinados. Reserva.
250 g Boletus, 50 g Mantequilla
En la misma sartén, derrite la mantequilla y añade la harina, removiendo bien para tostarla sin que se queme. Incorpora la leche caliente poco a poco, sin dejar de remover, hasta obtener una bechamel cremosa.
50 g Mantequilla, 50 g Harina, 500 ml Leche
Incorpora los boletus salteados y el queso manchego rallado. Mezcla bien hasta que el queso se derrita y la bechamel esté homogénea. Añade la nuez moscada, la sal y la pimienta al gusto.
250 g Boletus, 100 g Queso Manchego, 1 cucharadita Nuez moscada, 1 cucharadita Sal, 1 pizca Pimienta negra
Vierte la mezcla en una bandeja y deja enfriar. Cubre con film transparente y refrigera al menos 2 horas (mejor de un día para otro).
Con la ayuda de una cuchara, toma porciones de masa y dales forma de croqueta. Pásalas por harina, huevo batido y pan rallado.
2 unidades Huevos, 100 g Pan rallado, 100 g Harina
Calienta el aceite en una sartén honda o freidora. Fríe las croquetas en tandas hasta que estén doradas y crujientes. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente.
500 ml Aceite de oliva
Sirve las croquetas calientes, acompañadas de una ensalada o una salsa suave.