Coloca el chocolate blanco picado en un bol resistente al calor y derrítelo al baño maría o en microondas a baja potencia, removiendo para que no se queme.
200 g Chocolate blanco
En un bol frío, monta la nata con varillas eléctricas hasta que esté firme pero cremosa.
250 ml Nata para montar
En otro bol, bate las claras de huevo a punto de nieve. Cuando estén casi montadas, añade el azúcar poco a poco y termina de batir hasta que estén firmes y brillantes.
2 u Huevos, 50 g Azúcar
Agrega las yemas de huevo al chocolate blanco derretido, junto con la ralladura y el zumo de limón, y mezcla hasta integrar bien.
200 g Chocolate blanco, 2 u Huevos, Ralladura de 1 Limón, 1 cucharada Zumo de limón
Incorpora la nata montada al chocolate con movimientos suaves de abajo hacia arriba. Luego añade las claras montadas, mezclando delicadamente para no perder aire y mantener la mousse esponjosa.
250 ml Nata para montar, 2 u Huevos
Distribuye la mousse en vasos o copas y refrigera al menos 2 horas antes de servir para que cuaje y esté bien fría.
Decora con ralladura de limón o unas virutas de chocolate blanco antes de servir.
Ralladura de 1 Limón, 200 g Chocolate blanco