Lo primero es cocer los huevos. Antes de nada, los sacamos de la nevera con tiempo suficiente para que atemperen. Así evitaremos que se rompan con el contraste de temperatura al meterlos en agua hirviendo. Ponemos una olla amplia, donde quepan los 6 huevos y llevamos a ebullición. Cuando comience a hervir, añadimos los huevos y cocemos durante 10 minutos. 6 Huevos
Este punto es opcional, si quieres mantener los huevos calientes, pélalos, con cuidado de no quemarte, cuando hayan cocido: En cuanto los huevos estén cocidos, los pasamos a un bol con agua muy fría. Añadimos hielos si es necesario, y dejamos reposar mientras hacemos el relleno. (De esta forma será mucho más sencillos pelarlos después). Para el relleno:Picamos muy bien la pechuga de pollo. Si queremos una textura más melosa, podemos pedir al carnicero que nos haga carne picada con ella. Dependerá de vuestro gusto. En casa preferimos cortarla nosotros para notar los trocitos de pollo. Salpimentamos y reservamos. 1 Pechuga de Pollo, Sal, Pimienta
Continuamos pelando y picando la cebolla muy finita. En una sartén, ponemos un chorrito de aceite. Cuando esté caliente cocinamos la cebolla a fuego medio, hasta que comience a transparentar. Entonces añadimos el pollo y cocinamos hasta que esté listo. Reservamos en un plato. 1/2 Cebolla, Aceite de Oliva Virgen Extra, 1 Pechuga de Pollo
En la misma sartén, no es necesario lavarla, pues nos habrá quedado todo el sabor de la cebolla y el pollo, ponemos la mantequilla y dejamos que se funda. Entonces añadimos la harina y, mientras movemos, dejamos que tueste ligeramente. 50 g Mantequilla, 50 g Harina
Cuando la harina esté dorada, añadimos la leche (templada), y mezclamos bien para que se deshagan todos los grumitos. Añadimos sal, pimienta y nuez moscada, al gusto. Mezclamos bien.
600 ml Leche entera, Sal, Pimienta, Nuez Moscada
Incorporamos el pollo y la cebolla y mezclamos bien. Cocinamos unos minutos todo junto y, cuando la bechamel tenga la textura deseada, apartamos del fuego.
1 Pechuga de Pollo, 1/2 Cebolla
Ya podemos pelar los huevos. Rompemos los dos extremos, dando unos golpecitos contra la mesa, y, bajo el grifo para facilitarnos la tarea, los pelamos evitando romper la clara. Una vez listos, los cortamos en mitades y añadimos las yemas a la bechamel (reservando una o dos). Mezclamos bien.
Ponemos una o dos cucharadas de relleno en los huevos, cubriéndolos bien, mientras aún esté caliente. Decoramos con las yemas que habíamos reservado, desmenuzándolas con las manos sobre los huevos rellenos. Y ya tenemos listos unos deliciosos huevos rellenos de pollo.