Conoce el origen del Croissant, un bollo con mucha historia

¿Quién puede resistirse a un jugoso y tierno croissant? Sobre todo, si está recién hecho, aún calentito, y con ese potente olor a mantequilla que nos hace la boca agua. Pero, aunque a todos nos encanta este bollo, seguro que pocos conocen su origen. ¿Dirías que es francés? Entonces, quédate con nosotros para conocer la historia y el origen del croissant. Pues está a unos pocos kilómetros más de distancia. 

Conoce el origen del Croissant, un bollo con mucha historia

Pero vamos a comenzar conociendo un poco mejor esta pieza de panadería. 

El Croissant, o cruasán, es un bollo elaborado con masa hojaldrada y abundante mantequilla. Su masa hojaldrada, a capas, convierten a este bollo en un delicioso dulce con un espectacular toque crujiente en su exterior; pero con un interior muy tierno y jugoso. Irresistible para cualquiera, sobre todo si está recién hecho. 

Además, es tan versátil como delicioso. Pues podemos tomarlo sin más, y disfrutar de su sabor; o bien podemos rellenarlo con nuestros ingredientes favoritos. Ya que los cruasanes nos admiten rellenos tanto dulces como salados. Así que podemos disfrutarlo en el desayuno, en el brunch, en la merienda, en la cena… 

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Historia del Croissant, ¿De dónde es el Croissant? 

Aunque ante esta pregunta muchos respondan sin dudar: Francia, lo cierto es que el croissant no se originó allí

Sí la receta tal y como hoy la conocemos, pues los franceses fueron los responsables de incluir la masa hojaldrada con la que se elabora. Ya que antes era más similar a un panecillo. Además, allí tuvo una gran popularidad, por lo que muchos lo asociamos a este país, afirmando que allí se inventó. 

Y, aunque como ocurre con muchos otros alimentos o recetas, sobre el croissant también existen diferentes versiones. Sin embargo, todas las historias y leyendas coinciden en apuntar que el croissant tuvo su origen en Austria, vamos a conocer su historia.

Un bollo en honor a una importante victoria

La primera historia que encontramos sobre el origen del croissant, y, también la más aceptada, nos cuenta una ardua batalla entre otomanos y vieneses. Y nace como una importante celebración del ejército de Viena. Vamos a verla. 

Para llegar al origen del croissant hemos de viajar hasta Viena, en el año 1683. Cuando el ejército otomano intentaba conquistar la ciudad. Con la ciudad sitiada, y tras varios asaltos poco exitosos, los otomanos buscaron otra forma de entrar en la ciudad. Para ello trazaron un plan: entrarían en la ciudad excavando túneles bajo las murallas que la protegían. Pero, para no ser descubiertos, debían hacerlo por la noche.

Los panaderos, los más madrugadores

Por aquel entonces, (igual que ocurre hoy en día), los panaderos ya tenían que comenzar sus labore de madrugada para tener listo el pan a primera hora del día. Algo con lo que no contaban los otomanos.
Pues fueron los panaderos quienes, escuchando los extraños ruidos, dieron la voz de alarma, pero de forma muy discreta. Así, el ejército de Viena pudo sorprender a las tropas enemigas mientras intentaban ocupar la ciudad, haciéndoles retroceder y consiguiendo una importante victoria para Viena.

El agradecimiento a los panaderos de la ciudad, donde comienza la historia del croissant

Esta importante victoria no hubiera tenido lugar sin la inestimable ayuda y atención de los panaderos de la ciudad. Por ello, el emperador de Austria, Leopoldo I, quiso, en agradecimiento, condecorarles.

Los panaderos, complacidos, también quisieron honrar al emperador como mejor sabían: preparando dos deliciosos panes. Uno con el nombre de “Emperador” y otro con el nombre de “Halbmond”, que, en alemán, significa media luna, como burla, tras su derrota, a la media luna de la bandera otomana. 

El kipfler, su antecesor

Otra historia que encontramos sobre el origen del croissant indica que proviene del kipfler.

Los kipfler eran unos pastelitos con forma de media luna. Estos habían sido elaborados por Jerzy Franciszek Kulczycki, un hombre de negocios polaco, afincado en Viena, quien los habría elaborado para celebrar la victoria vienesa sobre el ejército otomano. Bajo el mismo contexto que la historia anterior.

Kulczycki también es conocido por haber introducido el café en Europa tras esta victoria sobre los otomanos. Producto que recuperó de las mercancías que éstos habían abandonado en su huida. Se cuenta que, para celebrar la victoria de Viena, sirvió café y kipfler.

Cómo entraron los kipfler en Francia 

Los kipfler, el antecesor del cruasán, data del siglo XIII. Pero sólo compartía con el actual croissant su forma.

Cuenta la historia que llegó a Francia entre los años 1838 y 1839. Cuando el oficial austriaco, August Zang, abrió una panadería vienesa en París.

Allí vendía los kipfler, estos panecillos con forma de media luna; y pronto cogieron gran fama en París. Tanto fue así que otras panaderías y pastelería comenzaron a imitarlos, pero elaborándolos con la masa hojaldrada, muy popular de la repostería francesa.

La Palabra Croissant

Croissant, palabra francesa que significa creciente, en referencia al cuarto creciente de la luna, a quien debe su forma este bollo.

La primera vez que encontramos esta palabra definida es en el diccionario francés “Littré”, de 1863. Pero, anterior a esto, alrededor del año 1850, ya se utilizaba la palabra Croissant de forma habitual, sin embargo, se utilizaba como referencia a un panecillo y no al bollo que conocemos hoy en día.


Y aquí terminamos la historia y el origen del Croissant. Un riquísimo alimento, con una historia de lo más completa. Y vosotros, ¿la conocíais? Si os ha gustado recordad dejarnos vuestros comentarios, ideas, opiniones… ¡Nos encanta leeros! No olvidéis que también podéis seguirnos en las redes sociales para estar al día de todas nuestras publicaciones. Nos podéis encontrar en Twitter, Facebook, Instagram y Pinterest.

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