Conoce la Historia del Bloody Mary, un cóctel cargado de sabor y color

¿Conocéis el Bloody Mary? Literalmente traducido «María Sangrienta», este cóctel elaborado a base de zumo de tomate, vodka, y un toque picante de tabasco, es la mejor opción a la hora del aperitivo o del Brunch. Además, a este cóctel se le atribuyen capacidades anti-resaca. Sea cierto o no, lo que sí es seguro es que se trata de un cóctel riquísimo y cargado de sabor; que, además, cuenta con mucha historia tras de sí. ¿Nos acompañas a conocer la historia y origen del Bloody Mary?

Conoce la Historia del Bloody Mary, un cóctel cargado de sabor y color

Pero antes, vamos a ver qué es el Bloody Mary

Aunque seguramente todos lo conozcáis, el Bloody Mary se trata de un cóctel elaborado con zumo de tomate, vodka, unas gotas de tabasco, sal y pimienta. Aunque, como de todas las recetas que te imagines, de éste cóctel también existen multitud de variantes y versiones. Por lo que puedes encontrar recetas en las que se incluyan muchos otros ingredientes. Aunque estos, son los básicos.

Este cóctel salado es perfecto a la hora del aperitivo; y es de los más populares en Estados Unidos para acompañar el Brunch. Muchos afirman que es porque tiene una perfecta capacidad para reducir o eliminar los síntomas de la resaca.

Y, ahora que ya sabemos qué es, vamos con la historia del Bloody Mary. O, mejor dicho, con las historias. Pues como la mayoría de cócteles populares, son muchas las versiones que giran a su alrededor sobre su origen; y muchos los que se atribuyen su invención.

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La Historia del Bloody Mary

Sobre el origen de este cóctel anti-resaca existen multitud de versiones diferentes. Pues, como ocurre en los platos y bebidas más populares, muchos son los que se atribuyen su auditoria. Además, entre historias y leyendas, es difícil encontrar su origen exacto. Aún así, vamos a recopilar las versiones más populares sobe el origen del Bloody Mary.

La historia de Fernand Petiot, 1921, en París

Para la primera historia sobre este cóctel, y también, la más popular y aceptada, tenemos que remontarnos a la década de los años 20, en Estados Unidos. Allí, comenzaban a aflorar los primeros pubs y locales de noche. La vida nocturna cada vez estaba más de moda. Y con ello, y la creencia de que el alcohol empobrecía aún más a las gentes, y sólo traía desgracias y delincuencia, se aprobó la Ley Seca. Una ley que prohibía el consumo de todo tipo de bebidas alcohólicas.

Esta drástica ley dejaba sin futuro a muchísimos negocios. Uno de los más afectados, sin duda fueron los bares. Un joven jockey, dueño también de uno de estos populares bares en Manhattan, decidió emigrar para poder continuar con su negocio. Se estableció en París, abriendo un bistrot llamado New Harry York. Pero no tardaría en cambiarle de nombre, para ponerle Harry’s Bar, nombre con el que, más tarde, pasaría a la historia.

El Harry’s Bar ya había conseguido abrirse un hueco entre los mejores locales de la zona. Prueba de ello era su peculiar clientela. Habituales como Ernest Hemingway no faltaban en este local. Allí trabajaba Fernand Petiot, el barman encargado de las bebidas más exclusivas y los cócteles. Petiot, en 1921, ya había dado con la combinación de vodka y zumo de tomate, un trago muy popular del bar.

Acababa de nacer el primer Bloody Mary, aunque aún le faltasen ingredientes

Más tarde, cuando fue abolida la Ley Seca, Petiot marchó a trabajar a Nueva York, llevándose su elaboración consigo. Allí continuó sirviendo su bebida estrella en el King Cole Room del St. Regis Hotel, aunque la bebida no triunfó como él esperaba entre los neoyorkinos, quienes lo consideraban un trago algo soso.

Para que su bebida ganase de nuevo la misma fama y popularidad con la que llegaba de París, decidió añadir a la combinación sal, pimienta, zumo de limón y tabasco. Ya con todos sus ingredientes básicos, nacía, por fin, el primer Bloody Mary de la historia, tal y como lo conocemos hoy en día.

En este local fue bautizado

Al pie de esta historia sobre el Bloody Mary, se cuenta que el cantante Roy Barton era cliente habitual de Fernand Petiot. Barton conoció en el local de Petiot a una exuberante mujer, apodada Bloody Mary, que lo tenía cautivado. Cuando el cantante probó el cóctel de Petiot, enseguida lo asoció con su amada, pues decía que la mezcla de sabores picantes le recordaba a ella. Por lo que decidieron llamar a este cóctel Bloody Mary.
Aunque, al igual que no ha sólo una historia sobre su origen, tampoco hay sólo una versión sobre el origen de su nombre. Por lo que, ésta, es sólo una de tantas leyendas.

Una segunda historia menos aceptada

Alrededor de la década de 1.940, esta bebida ya era muy popular y tenía muchos adeptos. Uno de ellos era el comediante George Jessel, quien lo tomaba en todos sus espectáculos popularizándolo aún más.
Sin embargo, hay quienes atribuyen su autoría a este cómico; o incluso quienes afirman que él mismo reclama su invención. Aunque, como decíamos, esta historia está mucho menos aceptada, y parece claro que el inventor del Bloody Mary fue Fernand Petiot. Aún así, vamos a conocer la historia de Jessel.

Según esta versión sobre el origen del Bloody Mary, Jessel se encontraba probando bebidas del mini bar del hotel donde se encontraba. Aburrido de las mismas bebidas, comenzó a mezclar unas con otras hasta que combinó zumo de tomate con vodka. Asombrado por el resultado tan rico, corrió a llamar a su amiga Mary que se encontraba en la habitación de al lado para compartir con ella el gran descubrimiento.

Cuando le dio una copa de este riquísimo brebaje a su amiga, ésta, accidentalmente, lo derramó. A lo que Jessel exclamó: Bloody, Mary!, que significa, “¡Maldita sea, María!, creando y bautizando este cóctel.

El amigo inseparable del Bloody Mary no llegó hasta 1960

Una vez inventado el cóctel, su fama comienza a crecer como la espuma. Muchos son los que lo toman a cualquier hora del día. Pero, sin duda, el momento favorito para el Bloody Mary es el Brunch, o el aperitivo. Pues hay quienes afirman que, además de ser un magnífico remedio anti-resaca, también abre el apetito.

Todo apunta a que el cóctel, inventado en 1920, ganó mucha popularidad gracias al cómico Jessel, que en la década e 1940 lo sacaba en sus espectáculos.
Tan sólo 20 años más tarde, en 1960, aparecería la moda de servir el Bloody Mary con un tallo de apio.

Y fue en el Hotel Ambassador, de Chicago, donde lo sirvieron así por primera vez. Un detalle original y que combina a la perfección, pues se ha mantenido como un imprescindible para servir el Bloody Mary.

Ahora, son muchísimos los acompañamientos que podemos encontrar junto al Bloody Mary. Algunos de ellos incluso llegando a parecer auténticas obras de arte.


Y con esto terminamos con la Historia y el Origen del Bloody Mary. ¿Qué os ha parecido? ¿Lo conocíais? ¿Os gusta esta bebida?
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